Camino Frances

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Saturday, September 8, 2012

14-08-2012 Triacastela to Barbadelo


With each passing day, the end of the Camino and the return to “reality” becomes more apparent. Our Camino from Triacastela passes through Saria, one of the most popular starting points of the Camino. In order to receive a Compostela—the document issued by the Cathedral of Santiago recognizing a pilgrim’s journey as official—a person must walk a minimum of 100 kilometers. Saria is the 100 kilometer mark. In the month of August, people take advantage of their vacations to hike the four final days in this stretch of the Camino. Again, finding a place to stay was our greatest concern.

Con cada día que pasa, el fin del Camino y la vuelta a la “realidad” se acerca más. El Camino desde Triacastela pasa por Saria, una de las puntas de partida más populares del Camino. Para recibir la Compostela, es necesario caminar un mínimo de cien kilómetros. Saria es el pueblo que queda justo a los cien kilómetros de Santiago. Mucha gente aprovecha de sus vacaciones en Agosto para venir a caminar los últimos cuatro etapas de este Camino. Otra vez, encontrar un sitio donde quedarnos nos preocupaba mucho.


Knowing the difficulty in finding space in Saria, Rafa had already reserved himself a room in a private hostel. He waited for Cristina and I to wake up before giving us each a hug and departing early. Rafa was not abandoning us, however. His girlfriend is set to arrive tomorrow to Saria by overnight train. Rafa wanted to make sure he would be there in the morning to meet his girlfriend at the station. Therefore, he made himself a reservation several days ago. Cristina and I planned to continue a little past Saria, depending upon my strength after having been so sick yesterday, to find a less crowded village and to give Rafa and his girlfriend some privacy.
“I have to be in Saria to meet my girlfriend,” Rafa told us, “But we will arrive together, the four of us, to Santiago. So don’t worry, we’ll be in touch by phone. Maybe we can meet for our meals.”

Conociendo bien las dificultades en encontrar sitio en Saria, Rafa se había reservado ya un cuarto en un albergue privado. Esperó hasta que nos levantamos Cristina y yo para abrazarnos antes de salir. Rafa no nos estaba abandonando, sin embargo. Su novia viene esta noche en tren y llega mañana por la mañana a Saria. Rafa quería estar seguro de que estaría en Saria la mañana del día 15. Por eso había hecho la reserva hace varios días. Cristina y yo pensamos en seguir un poco pasado Saria, dependiendo de cómo me iba después de estar enfermo, para buscar un pueblo con menos gente y para dejar que Rafa y su novia tuvieran un tiempo juntos.
“Tengo que estar en Saria para buscar a mi novia,” nos dijo Rafa, “pero vamos a llegar juntos los cuatro a Santiago. Estaremos en contacto por teléfono y, a lo mejor, podemos quedar a comer.”


So Cristina and I found ourselves more or less alone. At least, this is how we felt. Carlos, our friend from Cordoba, stayed behind with us, but we still knew very little about him. He had shared very little about himself with our group and we still didn’t feel comfortable discussing our own, personal matters in front of him. The other members of the group—the two Sergios, Estrella and Aitor—had all gone their separate ways. Sergio from Pamplona had also caught a stomach virus yesterday and was still not feeling well. There were no bad feelings between us, but Sergio preferred to head off on his own. He knows well his budget and his own rhythm. Sergio from Barcelona and Estrella, on the other hand, were having something of a fight. Each one called us to ask where we were, but neither wanted to be with us if the other was around. So Cristina, Carlos and I continued on by ourselves.

Así que Cristina y yo nos encontramos más o menos solos. Eso es como nos sentimos. Carlos, el chico de Córdoba, se quedó con nosotros, pero todavía sabíamos muy poco de él. Nos había hablado muy poco de si mismo y, por nuestra parte, no nos sentimos cómodos hablando de cosas personales mientras nos escuchaba. Los demás miembros del grupo—los dos Sergios, Estrella y Aitor—había cada uno ido por su bola. Sergio de Pamplona también pilló un virus del estómago ayer y todavía no se sentía bien. Aunque no había mal rollo entre nosotros, Sergio de Pamplona prefería ir sólo. Sabía bien su presupuesto y su propio ritmo de caminar. Sergio de Barcelona y Estrella, por otro lado, se había peleado. Cada uno nos llamaba para ver por donde íbamos, pero ninguno quería estar con nosotros si estaba el otro. Cristina, Carlos y yo seguimos solos.


Between Triacastela and Saria, there are two distinct routes. One passes through the town of Samos while the other route leads to San Xil. Samos is a longer path that follows busier roads. It is famous, however, for a beautiful Benedictine Monastery. The somewhat shorter route to San Xil is known for the beautiful country through which it passes. After discussing our options, Cristina and I decided we preferred to walk through the forest and enjoy the fresh air and hills rather than a stuffy old church. So we chose the route to San Xil.

Entre Triacastela y Saria hay dos caminos distintos. Uno pasa por el pueblo de Samos mientras el otro va por San Xil. La ruta por Samos es más larga y va por carretera, pero es famoso por un monasterio benedictino antiguo que se encuentra en el pueblo. La ruta por San Xil es un poco más corta y conocida por sus vistas bonitas de la naturaleza. Después de hablar de las dos opciones, Cristina y yo decidimos que preferimos caminar por el bosque y desfrutar del aire de los montes que visitar otro monasterio. Elegimos la ruta de San Xil.


Strangely enough, my backpack felt heavier than normal this morning as I prepared to leave. Perhaps Rafa loaded it with rocks while I was delirious yesterday. I woke feeling weak and tired, but otherwise fine. My stomach still wasn’t settled, so I drank Aquarius and had toast for breakfast. We took our time and made phone calls to several private hostels while we ate, trying to make a reservation. AS of 8:00AM, however, no one was answering the phone at any of the hostels.


Curiosamente, mi mochila me pesaba mucho esta mañana cuando preparamos para salir. Quizás Rafa le echó rocas ayer mientras estaba yo frito. Me desperté débil y con mucho sueño, pero más o menos bien. Mi estómago todavía daba vueltas, así que desayuné Aquarius con tostadas. Comimos tranquilamente y llamamos a varios albergues, intentando hacer una reserva para la noche. A las 8:00AM, sin embargo, nadie nos contestaba.


The Camino was indeed beautiful. The Path was rarely flat, continuously climbing and descending small hills, but the views were impressive. Cristina kept her camera close to hand and stopped for frequent photos. WE discovered as we walked that there was one benefit to having had a late breakfast and taken our time. We had the Camino to ourselves. We only came across a few pilgrims as we walked and, for the most part, these were pilgrims we had seen several times over the course of the past few days. They were familiar faces.
“Everyone else got up at 5:00AM to run to the next city,” Cristina hypothesized.


El Camino era bonito de verdad. Había pocas etapas llanas, el sendero subiendo y bajando una seria de colinas pequeñas, pero con unas vistas preciosas. Cristina llevaba la camera en la mano y paramos para tomar fotos muy a manudo. Descubrimos también que había una ventaja de desayunar tranquilo y salir tarde; no había mucha gente en el Camino. Los pocos peregrinos que nos encontramos en el Camino eran personas que conocíamos desde hace varios días.
“Todo el mundo se habrá levantado a las 5:00AM para correr al siguiente pueblo,” Cristina sospechó.


Around mid morning, we were finally able to get through to a private hostel in Barbadelo. We reserved ourselves three places. Barbadelo was only four kilometers past Saria and seemed far enough to be away from the masses of new pilgrims. We continued at a steady pace and stopped whenever we felt the need. We told Carlos to go on ahead so that Cristina could take photos without feeling that someone was waiting for her. “You don’t get a choice, Niko, you are going to wait.”

Para la media mañana, por fin uno de los albergues privados nos cogió el teléfono. Hicimos una reserva para tres en un albergue de Barbadelo, un pueblo cuatro kilómetros pasado Saria. Nos pareció suficientemente lejos de Saria para evadir las masas de peregrinos nuevos. Seguíamos con un paso tranquilo, ahora que teníamos reserva, y paramos cuando nos apetecía. Dijimos a Carlos que siguiera caminando para que Cristina no se sintiera que alguien le esperaba. “Tú, Niko, no tienes otra opción. Tú me vas a esperar.”

When we reached Saria, around 2:30, we called Rafa to see how he was feeling. Though he was recovered from his earlier illness, his stomach still seemed to be bothering him. We decided to stop in Saria and have our lunch with Rafa; after all, we had eaten lunch with Rafa every day for the past 26 days. We met him on one of the busier commercial streets at a small restaurant that offered a pilgrim’s menu. We sat under the overhang and ate our meal as the rain fell five feet away. By the time we had finished eating, the weather had cleared up.

Cuando llegamos a Saria a las 2:30, llamamos a Rafa para ver que tal estaba. Aunque se recuperó de su virus, parecía que su estómago le seguía molestando. Decidimos quedarnos en Saria para comer con él; nos habíamos almorzado juntos los últimos 26 días, ¿por qué parar ahora? Nos quedamos en una de las calles comerciales del pueblo en un restaurante pequeño que ofrecía menú del peregrino. Nos sentamos en la Terrasa debajo de un paraguas para comer mientras la lluvia caía a un metro de nuestra mesa. Para cuando Terminamos de comer, el tiempo ya se había mejorado.


WE said goodbye to Rafa and walked the last four kilometers to Barbadelo. When we arrived, we were happy to see some familiar faces. Pepe, a cheerful pilgrim we had last seen in Leon, was waiting for us with a huge smile. Also in Barbadelo was Luis, a Hungarian pilgrim who we had met near Burgos. Luis was delighted to see us again and wanted to invite us to a beer. Between Cristina, who rarely drinks any alcohol, and myself, still sick to my stomach and unable to drink anything stronger than tea, we must have made boring company. But Luis was happy just to have people to talk with.


Nos despedimos de Rafa y caminamos los cuatro kilómetros que nos quedaban para Barbadelo. Cuando llegamos, nos emocionó ver a unas caras conocidas. Pepe, un peregrino alegre que dejamos en León, nos esperaba con una sonrisa grande. También en Barbadelo estaba Luis, un peregrino de Hungría que conocimos cerca de Burgos. Luis estaba muy contento de vernos otra vez y quería invitarnos a una cerveza. Entre Cristina, quien no toma alcohol, y el hecho de que yo seguía mal del estómago y no pude tomar más que un te, deberíamos haber sido muy aburridos. Pero Luis estaba muy contento simplemente tener con quien hablar.

Wednesday, September 5, 2012

12-08-2012 Villa Franca to La Laguna del Camino


To fully appreciate the changing dynamic of the Camino, it is important that I give some additional background information regarding today’s hike and our own preparations.

The typical stage of the Camino de Santiago from Villafranca del Bierzo is a 28 kilometer hike to the town of O Cebreiro. The final eight kilometers consist in a steep climb into the mountains of Galicia; a stage known for being one of the most difficult of the French Camino. O Cebreiro, though a pretty town, is a popular starting point for many Spanish pilgrims and, therefore, is often overcrowded. Several members of our group have unhappy memories of our previous experiences in O Cebreiro. Considering that the three hostels of Villafranca were all booked full, we were feeling stress at the prospect of walking 28 kilometers only to discover that there was no space left in O Cebreiro.

Para comprender al máximo las dinámicas cambiadas del Camino, es necesario que comparta más información acerca de la etapa de hoy y nuestras preparaciones.

La etapa típica del Camino de Santiago desde Villafranca del Bierzo es una caminata de 28 kilómetros hasta el pueblo de O Cebreiro. Los últimos 8 kilómetros consisten en una subida empinada entrando en las montañas de Galicia; una etapa conocida como uno de las más difíciles del Camino Francés. O Cebreiro, aún bonito, es un pueblo popular entre los peregrinos españoles para empezar el Camino y, por eso, está siempre muy atestado de gente. Varios miembros de nuestro grupo tienen malos recuerdos de sus experiencias pasadas en O Cebreiro. Tomando en cuenta de que los tres albergues de Villafranca estaban todos llenos, nos sentíamos estrés a pensar en caminar 28 kilómetros para descubrir que no había plazas en O Cebreiro.


With these factors in mind, we set our alarms for 5:00AM this morning, thinking to begin walking by 5:30. At 5:00 AM, however, most of the other pilgrims in our hostel had already up and left. There seemed no way to win. Only Gerardo remained behind to sleep.
“Look,” he told us the night before, “I don’t want to ruin my Camino by needing to wake up every day at 5:00AM to run to the next town. I want to take my time and enjoy the Camino. If I have to take a taxi to another town because there are no spaces left in the hostels, that is fine. I can take a taxi right back to where I left off the next day. So don’t worry about me. I will knock on people’s door and ask if there are rooms in houses available, if I have to.”

Con todos estos factores en mente, pusimos los despertadores para las 5:00AM para poder empezar caminando a las 5:30. Cuando nos levantamos a las 5:00AM, sin embargo, la mayoría de los peregrinos de nuestro albergue ya se había ido. No había forma de ganarles. Solamente Gerardo se quedó durmiendo.
“Mira,” nos dijo ayer, “Yo no quiero pasar el Camino levantándome a las 5:00AM para correr. Quiero ir a mi ritmo y desfrutar del Camino. Si tengo que tomar un taxi a otro pueblo porque no hay plazas en los albergues, bueno. Puedo tomar otro taxi al día siguiente para donde dejé el Camino. NO os preocupéis por mí. Si tengo que tocar a las puertas de la gente del pueblo para pedir alojamiento, lo aré.”


AS we left Villafranca, my fellow pilgrims were as blind as me. We walked in absolute darkness for an hour along a highway. For the first time in the twenty-some days we’ve been together, I saw Rafa and Cristina in bad moods.
“What are we doing,” Cristina asked. “This is horrible. We can’t see anything; this is the last time I’m waking up at 5:00AM. Galicia is the most beautiful part of the Camino and I’m not going to lose these beautiful views because I’m walking in the pitch dark.”

A la hora de salir de Villafranca, mis compañeros eran tan ciegos como yo. Caminamos durante una hora por una carretera en pura oscuridad. Por la primera vez en los 20-pico días que llevábamos juntos, vi a Cristina y Rafa de mal humor.
“¿Qué estamos haciendo?” Cristina nos preguntó. “Es horrible. No veo nada; es la última vez que me levanto a las 5:00AM. Galicia es la parte más bonita del Camino y yo no voy a perder a estas vistas porque estoy caminando de noche.”


Even more than the loss of scenery, the fact we were walking along a highway with little to no visibility was causing my friends a great deal of stress. Part of me wanted to point out, “Hey, the Camino is always like this for me,” but no one was in the mood to joke. People who had woken up every day with smiles and laughter were in no mood to joke.

Aún más que la pérdida de las vistas preciosas de Galicia, el hecho de que íbamos caminando por una carretera con muy poca luz nos causaba mucho estrés. Quería decir, “Oye, Para mí, el Camino siempre está así,” pero mis amigos no tenían ganas de reír. Esa gente que siempre se había levantado sonriéndose ya no tenían ganas.

At our first opportunity to stop for coffee, Cristina pulled out her guidebook. It was obvious we would not find room in O Cebreiro, so we looked for other alternatives.
“What about La Faba, it’s about five kilometers from O Cebreiro.”
“They only have a public hostel and a lot of people last night were talking about going to La Faba, I don’t think we can count on it.”

En la primera oportunidad que teníamos para tomar para un café, Cristina sacó su guía. Era ya obvio que no íbamos a encontrar sitio en O Cebreiro, así que buscamos otra alternativa.
“¿Qué tal la Faba? Está 5 kilómetros de O Cebreiro.”
“Hay solamente un albergue público y mucha gente en el albergue anoche hablaba de parar en la Faba. No creo que sea una buena opción.”


Another pilgrim in the bar where we were eating breakfast overheard our conversation. Her name was Maria Jose, a Pilgrim from Extremadura who was walking the Camino with her Water Dog, Lana. Maria Jose gave us the number of a hostel in Laguna del Camino, another small village two kilometers from O Cebreiro.

Otra peregrine en el bar donde estábamos desayunando nos escuchó. Era María José, una peregrina de Extremadura que caminaba con su perro de aguas, Lana. María José nos dio el teléfono de un albergue en la Laguna, un pueblo a 2 kilómetros de O Cebreiro.

“How many beds should I reserve?” Cristina asked us, before calling the hostel.
“Well, in total, we are nine people. The seven of us (Cristina, Rafa, Estrella, Gerardo, Carlos, Sergio from Pamplona and me) and Sergio from Barcelona and Aitor if they want to catch up with us.”
“OK, they say they only have seven spots left… do I get them?”
“Yes,” I immediately said, “Sergio from Barcelona and Aitor will have to find their own place, they chose to stay behind yesterday.”

“¿Cuantas plazas reservo en la Laguna? Nos preguntó Cristina antes de llamar.
“En total, somos 9. Nosotros somos siete (Cristina, Rafa, Gerardo, Estrella, Sergio de Pamplona, Carlos y yo) y Sergio de Barcelona y Aitor si quieren.”
“Vale, dicen que sólo quedan 7 plazas, ¿las cojo?”
“Sí,” le dije, “Sergio y Aitor tendrán que buscar otra cosa, fueron ellos que decidieron quedarse atrás ayer.”


At this, Estrella seemed to get angry. “You know, I think we should take care of our own group members… there are *other people* who we have no reason to include.”

Dicho eso, Estrella se enfadó. “Tenemos que cuidar a nuestro grupo; Hay otra gente que no tenemos por que incluir.”

By this, Estrella was referring to Carlos, the young man from Cordoba who joined us yesterday. I found it interesting that Estrella, who spoke of universal love and acceptance, was so quick to abandon a man who had shown us only kindness. For his part, Carlos was quick to offer to leave our group.
“I don’t want to cause any problems, don’t worry about me. I will look for another place to stay,” he assured us.
“NO,” we told him, “You are here, you walked with us yesterday, you have a place with us. Sergio and Aitor chose yesterday to chase some girls in the other town.”

Estrella se refería a Carlos, el chico de Córdoba que se juntó con nosotros ayer. Lo encontré interesante que Estrella, una chica que hablaba mucho del amor del universo, era la primera para abandonar a un chico que solo nos había mostrado amistad. Por su parte, Carlos ofreció buscar otra cosa.
“Yo no quiero causar ningún problema, no os preocupéis por mi. Yo buscaré otro sitio.” Nos dijo.
“No,” le dijimos, “Tú caminaste con nosotros ayer y estás con nosotros ahora. Tú tienes plaza. Sergio y Aitor decidieron quedarse en otro pueblo ayer para seguir a unas chicas.”

Now that we had a reservation, we could at least enjoy the rest of our hike. All of us accept Rafa and Estrella, however. Rafa and Estrella both were beginning to feel very sick. Rafa, in his manner, focused on walking steadily without taking a break. He wanted to get to Laguna as soon as possible. Estrella, on the other hand, disappeared into a bar further along and we did not see her again until Laguna. Cristina and I continued walking through the small towns that lined the Camino, stopping now and again to sample food and drink coffee.

Ahora que teníamos sitio donde quedarnos, podíamos desfrutar más del Camino. Bueno, Todos menos Rafa y Estrella. Rafa y Estrella los dos empezaron a sentirse muy enfermos. Rafa, de su forma, se puso a caminar sin parar. Quería llegar lo antes como posible a Laguna. Estrella, por otro lado, entró en un bar un poco más por delante y no la volvimos a ver hasta llegar a la Laguna. Cristina y yo seguimos caminando por los pueblos pequeños que formaron el Camino. De vez en cuando paramos para comer alguna cosa o tomar un café.


In the evening Rafa and Estrella slept while Cristina made phone calls and Papi Gerardo and I played cards. IN the middle of one game, Gerardo’s cell phone rang from behind the bar where he had left it charging.
“Papi, you’re phone is ringing,”
“Oh, wait just a moment.” He got up to grab his phone. When he answered, he remained quiet for a minute before walking out of the restaurant. After several minutes he returned, pacing nervously.
“I have to leave. I have to abandon the Camino. There was a death in our family, the brother of my brother-in-law died. We are very close, He’s like family to me. I have to go back.”

Por la tarde, Rafa y Estrella se durmieron mientras Cristina habló por teléfono. Papi Gerardo y yo nos pusimos a jugar a las cartas. Durante una partida, el móvil de Gerardo sonó desde por detrás del bar donde lo había puesto para cargar.
“Oye, Papi, tu móvil,” le dije.
“Espérame un momento,” me dijo y se levantó para coger su teléfono. Se quedó callado durante un tiempo y, de repente, salió del bar. Cuando volvió, se notaba muy nervioso.
“Tengo que volver. Tengo que abandonar el Camino. Ha habido una muerte. El hermano de mi cuñado se murió. Somos muy cercanos, es como familiar mía. Tengo que volver.”

With this, our family became yet smaller. Gerardo called for a taxi that would take him back to Astorga, where he could catch a bus for Madrid. He was obviously upset. Not only has this member of his family died, but he was forced to abandon the Camino.
“I was looking forward to arriving together to Santiago with you guys, like we began,” Gerardo told Christina, Rafa and I. “But I have to go back.”

Y así, nuestra familia se hizo más pequeño. Gerardo llamó a un taxi que podía levarlo hasta Astorga, donde podía coger un autobús para Madrid. Gerardo estaba muy afectado. NO solamente se murió un familiar, también tenía que dejar el Camino.
“Tenía tantas ganas de llegar junto con vosotros a Santiago, como empezamos juntos,” Gerardo nos dijo a Cristina, Rafa y yo. “Pero tengo que volver.”


We, of course, understood. We were as a family, but we also recognized that family comes first. Gerardo has a responsibility. We remained quiet as we waited for his taxi to arrive. I tried, as best as I could, to break the ice.
“Papi, you make molds for aluminum parts. I am going to need a new cane after this Camino….”

“Nosotros, obviamente, comprendimos. Éramos como una familia, pero reconocemos que la familia verdadera tenía primera importancia. Gerardo tenía su responsabilidad. Esperamos en silencio para que viniera el taxi. Intenté, como era mi costumbre, romper un poco el hielo.
“Oye, Papi, tú haces moldes para aluminio, ¿no? Me va a hacer falta un bastón nuevo después de este Camino.”

Monday, July 30, 2012

26-07-2012 Logroño to Nájera

26-07-2012 Logrono to Nájera


“Take that plate away from him before he eats it.”
“Do you need someone to wash the dishes? With a little bit of bread I’d be more than happy to work for free.” After a thirty kilometer day under an overcast sky, we were all famished and exhausted. This dinner was my first real meal of the day, apart from the small breakfast and primarily liquid based lunch. Potatoes of the Rioja style with Chorizo followed by stuffed peppers and chocolate cake. Not to forget the wine mixed with Casera (a slightly lemon-flavored carbonated water).

“Quítale ese plato antes de que lo coma.”
“Hace falta una persona que os limpie los platos; si me dejas un poco de pan no me importaría trabajar gratis.”
Después de un día de 30 kilómetros bajo un cielo nublado, todos teníamos mucha hambre. Esta cena fue mi única verdadera comida del día, aparte de un pequeño desayuno y un almuerzo de mucho líquido. Patatas a la Rioja, pimientos rellenos y tarta de chocolate. No se olvide el vino con casera.


After a sleepless night in the hostel of Logrono, waking up drenched in sweat due to the lack of air and humid temperatures, starting out was difficult. Rafa, the smart one, woke up at 4:30 to begin walking by 5:00AM. His plan was to finish the 30 kilometers between Logrono and Najera before the real heat began. The rest of us, Geraldo, Mario, Christina and I left around 6:45.

Después de pasar una noche sin dormir en el albergue de Logroño, despertándome chorriando de sudor gracias a la falta de aire y humedad, fue difícil empezar de caminar esta mañana. Rafa, el genio del grupo, se despertó a las 4:30 para empezar a caminar a las 5:00. Su plan era acabar con los 30 kilómetros entre Logroño y Nájera antes del calor. Cristina, Mario, Gerardo y yo salimos a caminar a las 6:45.


For the first hour and a half of our hike, a beautiful stroll through a wooded park at the edge of Logroño, I walked with Geraldo. We discussed our reasons for walking the Camino. Geraldo is 62 years old and views the Camino as a physical challenge. He may not have the strength to walk the Camino in five years, but he has the strength now. So he walks the Camino partly because he can and partly to prove he is still capable. Geraldo also spoke to me a lot about his personal opinion that people must look for their own, personal strength to overcome the difficulties in their life. We can depend upon the people around us, our family and friends, but in the end we have to find our own way to survive. Perhaps this is why I enjoy walking with Geraldo. Geraldo looks upon all of us as his children. He is here to support us, when we need him, but he waits for us to find our own path. He lets us make our own mistakes. Similarly, Geraldo observes the capabilities each person has. He tells me, “Hey, this path is getting rough,” and little more. He has observed that I use my cane. If he were to tell me about every bump and every rock, I wouldn’t need my cane and maybe I’d just forget how to use it. These are skills I have developed and there is a reason for them.

Durante la primera hora y media del Camino de hoy, un caminata por un bosque verde a las afueras de Logroño, caminé con Gerardo. Hablamos un poco de nuestras razones por venir al Camino. Gerardo es un hombre de 62 años y considera el Camino como un reto físico. A lo mejor no tendrá la fuerza para caminar en cinco años más, pero el tiene la fuerza ahora. Por una parte, camina porque pueda y por otra parte camina para mostrar su fuerza. Gerardo también me habló de su opinión de que la gente tiene que buscar su propia forma de conquistar a los problemas que les enfrentan en la vida. Podemos buscar a la familia y a los amigos para apoyo, pero al final somos nosotros que tenemos que sobrevivir. Quizás por eso me gusta caminar con Gerardo. Nos ve a todos como si fuéramos sus hijos. Está dispuesto a apoyarnos, cuando nos hace falta, pero deja que cada uno busca su propio camino. Nos deja hacer errores, pero también nos observa y ve las capacidades de cada uno. Me dice, “Oye, este camino está chungo,” y poco más. Ha observado que yo utilizo mi bastón para buscar los escalones y un camino seguro. Si me avisara de cada roca y cada piedra, no haría falta que llevo un bastón. Quizás se me olvidaría utilizarlo.


For my part, I explained to Geraldo my own varied reasons for hiking the Camino: learning how to let people help me as well as searching for the line where the help is too much. Geraldo reconfirmed for me the fact that our group views me as a very capable person, but that when they help me it is out of the same concern they show for one another. (Even if they still help me that little bit more.)

Por mi parte, le expliqué a Gerardo las razones variadas que tengo para caminar: aprender a dejar que los demás me ayudan y aprender donde está la línea entre ayuda y discriminación. Gerardo me confirmó que, cuando alguien del grupo me ayuda, es con el mismo cariño y las mismas razones que ayudaría a cualquier otro miembro del grupo. (Aunque me siguen ayudando un poco más a mí que a los demás.)


Our small family unit took our afternoon break in a small park in a town along the way. For thirty minutes we tried to sleep, but the flies were so loud and persistent that we gave up any attempt. Finally, we began doing Yoga and headstands, working on our balance under the shade of some trees. (See, Lyn, some martial arts along the way). We continued the last 11 kilometers of our Camino, finally, around 5:00. Despite our break, the heat and rocky trail made the last stretch endless.

Nuestra pequeña familia descansó en un parque por la mitad del Camino. Durante 30 minutos, intentamos a dormir, pero las moscas fueron tan agobiantes que ninguno logró dormirse. Así que, al final, dejamos de dormir y nos pusimos a hacer yoga bajo la sombra de unos árboles. Un poco antes de las 5:00, empezamos los últimos 11 kilómetros del Camino. A pesar del descanso, el calor y las piedras hicieron que los últimos kilómetros se volvieron interminables.

After our dinner, we returned to the hostel where I happened to run into a group of four Canadians from Montreal who are also walking. I asked if I might join their group for tomorrow and, of course, they were happy to oblige.

Después de la cena, me encontré con 4 Canadienses en el albergue. Les pregunté si les importara que caminara con ellos mañana, y me dijeron que será un placer.

Sunday, July 15, 2012

Para Empezar (translation)

“Un peregrino en el Camino de Santiago me dijo, al cumplir los 300 kilómetros desde León, “a celebrar esta noche y a desfrutar, pasarán tres semanas hasta que te des cuenta de lo que has logrado.” Todas las experiencias de dos semanas no se pueden resumir en el momento único de entrar en el catedral de Santiago. Los mismos pensamientos y sentimientos se han quedado conmigo, 6 años después y 10 mil kilómetros de Santiago. El camino que empecé el 14 de Mayo del 2004 es el mismo que sigo hoy día. El catedral de Santiago fue una parada en el Camino—una parada donde he vuelto a parar y donde pararé otra vez en el futuro—pero el camino mismo ha seguido tanto como he tenido ganas de caminarlo.” (Marzo, 2010; sacada de un articulo que publiqué en el libro “Following the Yellow Arrow; Younger Pilgrims on the Camino”)

Yo escuché hablar del Camino de Santiago por primera vez en una clase de historia en la Universidad de Michigan durante el segundo año de mi carera. Cuando nuestro instructor nos dijo que dos profesores organizaban un viaje al Camino para el verano siguiente, me volví hacia un amigo y dije, “Me voy.”
El GIEU—global Intercultural Exchange for Undergraduates—es un programa que organiza viajes para estudiantes de la universidad para que viajen y trabajen, de alguna manera, de “crear una comunidad internacional”. En 2004, uno de los destinos del programa de GIEU fue los 300 kilómetros del Camino de Santiago desde León a Santiago de Compostela. Mientras caminaban, entrevistaban a los demás peregrinos y preparaban comida cada noche para compartir, Los estudiantes peregrinos iban a pensar en las varias maneras en las que la comunidad se desarrolla en el Camino. El Camino, sin embargo, tiene un poder impresionante que uno no se puede analizar fácilmente. Por el hecho de que cada uno de los 14 estudiantes tenía su fuerza y su debilidad, cada uno seguía un Camino diferente.

Mi propia fuerza y mi propia debilidad fueron los dos lados de una misma moneda. A los siete años, un tumor cerebral causó que el líquido cerebral iba poniendo cada vez más presión en los nervios ópticos. Con tanta presión, el sangre y los nutrientes no llegaron a los nervios, lo cuales se ahorcaban.
Aunque una seria de cirugías me salvó la vida, me quedé sin la vista.

La invidencia siempre ha sido la fuerza que me echa para adelante. Aparte de Caminar el Camino en 2004, pasé ocho meses estudiando en Chile, dos años trabajando en Málaga como auxiliar de Conversación, dos años en Japón con el programa de JET y, al final, pasé un año entrenando en la Universidad Internacional de Budo donde gané mi cinturón negro. Pero la invidencia también ha sido una fuente de mucha duda en mi vida. Con cada aventura nueva, me pregunto como será posible que logre que todo funcione. Cada vez que una persona me ofrece la mano, yo creo que la ofrece con condescendencia. He intentado mantener un sentido de independencia mientras me pongo en situaciones cada vez más difíciles. Pero me ha costado mucho entender que la ayuda no siempre expresa la duda que esa persona me tiene.

El Camino de Santiago fue mi primera experiencia viviendo afuera de los Estados Unidos. Fue la oportunidad que necesitaba para probarme a mi mismo: ubicarme en los nuevos sitios, expresarme con un vocabulario básico y confrontar a las reacciones que tenía la gente frente de mi discapacidad. Estas fueron todas las capacidades que me hacían falta si quisiera vivir una vida internacional. Poco a poco, durante el 300 kilómetros viaje, me iba desarrollando mis propias estrategias. Cada vez que llegué a un albergue nuevo, pregunté por el baño. El baño es la necesidad más básica y no quería preocuparme por ello. Prestaba mucha atención a los sonidos y movimientos de los peregrinos que me rodeaban. Mientras escuchaba a los demás peregrinos con sus ritos diarios—lavando la ropa, preparando la comida—podía sacar una idea más o menos clara del tamaño y estructura de cada nuevo lugar. Para que sea más fácil encontrar mi cama, empecé a dejar mi mochila al pié del colchón. Luego, cuando volví a entrar en el cuarto, dejé que la mano pasaba cerca de las camas hasta que tocó con mi mochila y encontré mi espacio. Aprendí a adaptar.
Aunque no me costaba conocer los sitios nuevos, conociendo a la gente nueva era más difícil. Cuando cada peregrino nuevo expresaba preocupación o, aún peor, admiración por un peregrino ciego, me lo encontré difícil mantener el autoestima. Cuando una mujer me regaló un bastón de caminar, lo llevé hasta que no nos veía y se lo pasé a otro miembro de nuestro grupo. En un albergue cerca de Santiago, un hombre me tomó de la mano y se quedó quieto durante varios momentos llorando. NO estaba yo preparado por ese tratamiento. Para una persona, como yo, quien siempre ha intentado pasar sin que nadie le prestara mucha atención, me resultó muy incómodo ser el centro de tanta atención.


“Llegué a Santiago el 30 de Mayo del 2004 con haber entendido dos cosas muy importantes. Mientras caminaba las calles y las plazas de esa hermosa ciudad, muchos de los peregrinos que había conocido en el viaje me saludaban. Con sus felicitaciones y deseos por un buen viaje de vuelto a mi país, me di cuenta de que tenía la fuerza de viajar y vivir la vida que quería. Me había desarrollado las capacidades necesarias para adaptar a lugares nuevos y desconocidos. También descubrí la fuerza de explorar estos sitios sólo. Pero, cuando un francés me paró en las escaleras delante del catedral, poniendo sus dos manos en mi pecho y queriendo no más que conocerme, me di cuenta de que todavía no me sentía cómodo con las reacciones de los demás. De verdad, yo mismo no me sentía cómodo con la invidencia.”


Durante los dos años que trabajaba en Málaga—el octubre de 2006 hasta el Mayo de 2008—era voluntario de la Asociación Jacobeo de Málaga. Aparte de rellenar credenciales y dar consejo a los peregrinos, la asociación de Málaga repasa etapas del Camino mozárabe para asegurarse de que el camino sea limpio y bien indicado. También volví yo a Santiago en el Camino portugués con una amiga. Sin embargo, he quedado siempre con ganas de volver al Camino francés y caminar desde el principio.