Camino Frances

Camino Frances
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Wednesday, September 19, 2012

16-08-2012 Porto Marina to Palas do Ria

“OK, Niko, today I’m putting you on a diet. You are only eating white rice and cooked ham. If I have to cover your mouth when the waitress comes, I’m going to make sure you get better.”

“Bueno, Niko, hoy te voy a poner de dieta. Vas a comer arroz blanco y jamón de York, si tengo que taparte la boca cuando viene la camarera…. Te vamos a curar.”

“Oh, this octopus is sooo delicious, it’s just prepared perfectly. Why aren’t you eating Niko?”
“Cristina won’t let me.”
“Did I say this octopus is absolutely amazing? I meant to say it’s over cooked, it’s really quite awful. I’m going to eat more just so no one else has to suffer. Waitress! Another beer please!”

“Este pulpo está buenísimo; está perfecto. Niko, ¿por qué no comes?”
“Cristina me ha puesto una dieta.”
“¿He dicho que el pulpo está bueno? Está muy malo. De verdad. Lo estoy comiendo para que otra gente no tenga que sufrir. ¿Camarera, otra jarra de cerveza!”

Cristina, Carlos and I waited for Rafa and his girlfriend, Ainara, in a bar near our hostel this morning. After a few moments, however, we received a message from Rafa. During the night strange red blotches had appeared all over his skin. He was going to wait in Puerto Marina until he could get an appointment with a doctor. Today, at least, we had no worries about finding beds in Palas Do Ria; yesterday, after eating lunch together, the five of us had called and made reservations in hostels for both Palas do Ria and Arzua. Now we could take our time, sleep in a little and enjoy our walk.

Carlos, Cristina y yo esperamos a Rafa y Ainara en un bar cerca del albergue esta mañana. Después de unos minutos, sin embargo, recibimos un mensaje de Rafa. Durante la noche, le habían salido manchas rojas sobre todo su piel. Iba a esperar en Porto Marina hasta que le viera un médico. Hoy, por lo menos, no teníamos miedo de encontrar sitio en Palas Do Ria; ayer, después de comer, los cinco de nosotros habíamos llamado a reservar sitio en Palas Do Ria y también en Arzua. Ya podemos ir tranquilamente, dormir un poco más y desfrutar del Camino.

The crowds upon the Camino were thick again today. So much so that even I was somewhat bothered. It was difficult to really relax because there were always people immediately behind us waiting to pass. Even more frustrating, for me, were the pilgrims on bicycles who expected everyone to immediately move off the path so they could fly by. Some of these bicigrinos, as we referred to them, were friendly and would smile or wave. Many, however, seemed annoyed at the pedestrian traffic. On more than one occasion I had the urge to stick my cane through the spokes of a passing bicycle.

La masa de gente era espesa otra vez en el Camino; hoy, tanto que hasta yo lo notaba. Era difícil relajarse porque alguien siempre iba por detrás, esperando pasar. Aun más pesados, para mí, eran los peregrinos que iban en bicicleta. Esperaban que todos los demás peregrinos se quitaran del Camino para que pudieran pasar volando. Algunos de estos bicigrinos, como les llamamos, eran simpáticos y nos saludaban. Muchos, sin embargo, parecían tomar como una molestia todos los peregrinos andantes. Más de una vez tenía ganas yo de meter el bastón entre las ruedas de una bicicleta que pasaba.

Also on the path today were a group of ten horses. I was surprised to find they moved about as fast as those of us who walked. I had to laugh at the bicigrinos who found that horses, unlike humans, will not get off the path. I took pleasure in listening to bikes come skidding to a stop as the ten horses occupied the entire road. Even cars and trucks had to slow down and wait while the horses and their riders passed slowly through the towns.

También en el Camino hoy era un grupo de diez caballos. Me sorprendió ver que iban más o menos igual de rápidos como nosotros que íbamos de pie. Tenía que reírme de los bicigrinos que descubrieron que los caballos, a diferencia de los ser humanos, no se quitan del Camino. Desfruté de escuchar a las bicicletas parar cuando se encontraron con los caballos que ocupaban todo el Camino. Hasta los coches y camiones tenían que bajar velocidad y esperar a los caballos y los que iban montados en ellos para pasar por los pueblos.

Throughout the day we found ourselves, once again, speaking more and more with pilgrims we recognized but had never really spent time with. We played a game of hide and seek with a group of three pilgrims who asked our help in calling to confirm their hostel reservation. Tanya, from Portugal, could speak perfect Spanish. For some reason, however, she had taken a vow of silence for the day. Her two British companions did not feel comfortable having a phone conversation in Spanish, so they asked if Cristina might do them the favor. Every time we coincided at a bar or on the path, Cristina would call the hostel, but without any luck.

Durante todo el día nos encontramos hablando más con los peregrinos que reconocimos pero con los que, a lo mejor, no habíamos tenido ocasión de quedar. Jugamos a escóndete con un grupo de tres peregrinos que nos pedía ayuda en llamar a su albergue para confirmar su reserva. Taña, de Portugal, hablaba perfectamente el español. Por alguna razón, sin embargo, tomó un voto de silencio para el día de hoy. Sus dos compañeros ingleses no se sintieron cómodos hablando por teléfono en español, así que pidieron a Cristina que llamara. Cada vez que nos coincidimos en un bar o en el Camino, Cristina intentaba llamar a su albergue, pero sin suerte.

My diet, forced upon me by Cristina, left me hungry and nostalgic for those by-gone days of Palmeras de Chocolate (a palm leaf shaped pastry), bocadillos de Chistorra and café con leche. I made due with my Aquarius and an apple. Delicious.
We stopped several kilometers outside Palas Do Ria for lunch. Cristina ordered the pilgrim’s menu wile Carlos had a huge salad. I had a wonderful plate of white rice with a little olive oil and salt. Delicious. As a special treat, I was permitted the olives off of Carlos’ salad.
While we ate our lunch, we were surprised and delighted as Rafa and Ainara entered the restaurant. Rafa had finally given up on waiting for the doctor in Porto Marina. He was given an appointment at 12:00 and it wasn’t worth the wait. He instead went to a pharmacy where he was given a cream to put on his skin. The rash seemed to have cleared up.
“It was horrible!” Ainara told us. “He tossed and turned all night..”
“I took a couple showers,” Rafa explained, “The cold water helped me for as long as I was showering, but then my skin would start itching again.”

La dieta que me imponía Cristina me dejó con hambre y nostalgia por los antiguos días de palmeras de chocolate, bocadillos de chistorra y café con leche. Me contenté con mi aquarius de limón y una manzana… deliciosos.
Unos kilómetros de Palas Do Ria, paramos para comer. Cristina pidió el menú de peregrino mientras Carlos comió una ensalada gigantesca. Yo comí un plato de arroz blanco con sal y un poco de aceite de oliva… delicioso. Como premio de buen comportamiento, me permitieron las aceitunas de la ensalada de Carlos.
Mientras terminábamos de comer, nos hizo mucha ilusión la llegada de Rafa y Ainara al restaurante. Rafa había dejado de esperar el médico. Le dieron una sita a los doce y no le valía la pena quedarse tanto tiempo en Porto Marina. Al final, se fue a la Farmacia donde le dieron una crema para la piel. La erupción pareció curarse.
“¡Era horrible!” Nos dijo Ainara, “¡Estaba dando vueltas toda la noche!”
“Me duché dos veces,” nos explicó Rafa, “El agua fría me ayudaba mientras duchaba, pero tan pronto como salí de la ducha me empezó a picar otra vez.”

We checked into the hostel in Palas Do Ria at 4:00PM. Rafa immediately lay down to sleep while Cristina left to find an ATM. I listened to music and tried not to think about the hole that was steadily forming in my stomach. After several hours, I began to get really nervous. This is something that frequently happens to me when I don’t eat enough food. Cristina finally dragged me to the hostel’s small bar, where she ordered a “Ham and cheese sandwich without the cheese.”
“Ham and cheese without cheese?” the woman working the bar asked.
“Yes, he is sick to the stomach. Make as though you were going to prepare a ham and cheese, just leave off the cheese.”

Llegamos al albergue a las 4:00PM. Rafa se echó en su cama para dormir en seguida mientras Cristina se fue para buscar un cajero. Yo escuché a música e intenté no pensar en el hueco que iba creciendo en mi estómago. Después de un par de horas me puse muy nervioso. Eso es algo que me suele pasar cuando no como bien. Como estoy nervioso y bajo de ánimo en estas ocasiones, también me cuesta tomar alguna decisión. Al final, Cristina me llevó al restaurante del albergue donde me pidió “Un sándwich mixto sin queso.”
“¿Un mixto sin queso?”
“Sí, está él mal del estómago. Has como si hubieras a hacer un mixto, pero no pones el queso.”

In the evening we met up again with Maria Jose and her followers. They were seated in a local bar enjoying empanadas and octopus. Jesus, a cheerful man from Barcelona, delighted in my enforced hunger strike.
“Oh, Niko, you don’t know what you’re missing!” While we ate our dinner, Rafa and Ainara went to the Emergency room. Again, red spots were beginning to appear on his arms.

Por la tarde, quedamos para cenar con María José y su grupo. Comieron empanada y pulpo en un bar del pueblo. Jesús, un hombre muy alegre que iba con ellos, desfrutó mucho de mi huelga de hambre. “¡Niko! NO sabes lo que estás perdiendo.” Mientras cenamos, Rafa y Ainara fueron a emergencia. Le empezaron a salir manchas rojas otra vez a Rafa.

The short walk from the bar to the hostel where we were staying took only five minutes, but as we passed every bar or restaurant we stopped to chat with Pilgrims we knew. We saw the Canadians who I walked with much earlier on the Camino. We also came across other Spanish pilgrims who waved and called us over to share a few words. It made walking from point A to point B a little complicated, but the Camino brings people close together.

Nuestro albergue quedaba solamente a cinco minutos del bar donde cenamos, pero paramos en todos los bares y restaurantes que pasamos para hablar con peregrinos que conocimos. Vimos al grupo de Canadienses con el que caminé muy al principio del Camino. También nos encontramos con varios grupos de españoles que nos saludaron. Lo hizo difícil caminar desde un punto a otro, pero así es el Camino. Nos volvemos todos amigos.

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